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Juan Vivas recorta las pensiones

Ayer la prensa local publicaba que los trabajadores municipales, a través de los representantes sindicales de CCOO, han denunciado ante la Inspección de Trabajo y ante la Tesorería General de la Seguridad Social que el Gobierno de Juan Vivas ha reducido las bases de cotización de los empleados municipales en la misma proporción en la que han reducido los salarios.

La norma que ordenaba y habilitaba esta reducción, el Real Decreto-Ley 8/2010, excluía expresamente la reducción en las bases de cotización, de manera que se puede afirmar que esta reducción de las bases de cotización y del dinero que la Ciudad ingresa a la Seguridad Social por sus trabajadores es indebida.

Esta bajada en las bases de cotización y en los ingresos en la Seguridad Social afecta directamente a los derechos de jubilación, y a otras prestaciones, que se calculan tomando como base estas cotizaciones. De esta forma el gobierno de Vivas está perjudicando lo que, en el futuro, los empleados municipales van a cobrar como pensión de jubilación.

A la hora de escribir este artículo no se conoce la reacción de la Ciudad a esta denuncia de CCOO, por lo que no se pueden valorar sus palabras, pero en todo caso hay que observar que caben dos posibilidades: que esto sea un error o que sea intencional.

Si es un error, éste es de tal tamaño, importancia y trascendencia que hay que depurar responsabilidades en quien corresponde, que no es otro que el consejero Paco Márquez, que debería dimitir o ser cesado, y de camino renunciar al acta en el Congreso de los Diputados que parece que le está esperando. Aún siendo un error la situación se agrava porque no ha sido advertida por nadie hasta que los sindicatos han llevado la reducción a las autoridades laborales y sociales.

Si la reducción se ha hecho a sabiendas de que no era conforme al Real Decreto-Ley entraríamos en otro terreno y correspondería a los juzgados del orden jurisdiccional penal decidir sobre lo que ha sucedido.

La situación en la administración de la Ciudad Autónoma ha pasado ser patética a dantesca. Las arcas casi vacías y el poco dinero que se puede extraer de ellas se dedica a comprar cuadros en galerías de alto nivel de Madrid, que parece que es la verdadera prioridad de Juan Vivas.

Más allá de la responsabilidad política de Paco Márquez como encargado directo de los recursos humanos, es preciso señalar que el verdadero y más completo responsable del edificio en ruina que es nuestra administración autonómica no es otro que el Presidente Juan Jesús Vivas Lara, que ni rectifica, ni reforma, ni dirige. Emplea sus horas en hacer populismo de la estofa más baja perjudicando incluso las pensiones de jubilación de los empleados municipales.

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La desidia como virtud

Ha dicho Juan Vivas que su gobierno ha sido capaz de poner en marcha una guardería en solamente quince días. No puedo ocultar que esta afirmación de Juan Vivas me parece el culmen de la manipulación y de la mentira.

Juan Vivas y su gobierno lo que han conseguido es que una guardería se les viniera abajo, que no fuera posible continuar allí con su trabajo, en un manifiesto desinterés por los niños de Ceuta. Nuestra ciudad tiene dos guarderías dependientes del gobierno de la Ciudad y una la ha tenido que cerrar a toda prisa. Como no podía ser de otra manera el traslado de emergencia ha sido una nueva chapuza del gobierno de la Ciudad. Así lo ha denunciado CCOO con toda la razón.

El problema lo tiene Juan Vivas que, en vez de abrir nuevas guarderías durante los muchos años de su mandato, ha tenido que cerrar una de las guarderías abiertas y que él no construyó y trasladarla. Ocho años para tener una guardería menos: ésta, y no otra, es la política de Juan Vivas y del Partido Popular en Ceuta.

Deterioro

La calidad de la democracia en Ceuta está en un grado de deterioro alarmante, del que los hechos acaecidos el viernes son un síntoma representativo. Hace algunas semanas que decía que para muchos la democracia se había vaciado y de ella solamente quedaban las formas, aunque ya comienza a dudas que éstas permanezcan.

Las continuas irregularidades en todos los órdenes que nos rodean y, sobre todo, el triunfo del tramposo, junto la absoluta presencia de sanciones y de otras medidas coercitivas cuando es detectado, hace que se inocule un sentimiento de impunidad que se transforma en el deseo de pasar desapercibido uniéndose a ese pensamiento único, que se nos quiere imponer como necesario.

El atrincheramiento en unas posiciones donde mantener una retórica vacía es mejor que una honesta búsqueda de la verdad, la cerrazón en que la crítica y el crítico siempre oculta todos los males pretéritos y presentes, la idea de que uno es un salvador están destrozando la democracia en Ceuta. En una democracia no se desprecia a la verdad, ni se infama la crítica ni hay Mesías.

Lo anormal está siendo aceptado como normal y cotidiano. Las tropelías son vistas como normales, inevitables o con una simple indiferencia. Todos miramos para otro lado mientras no nos toque a nosotros, que es cuando tendremos la feliz experiencia de ver como los demás evitan vernos.

La indiferencia hace que la sociedad pierda cohesión y la solidaridad mínima para mantenerse unida. Nos convertiremos, si no lo somos ya, en un simple agregado de individualidades solitarias y temerosas en la que la grupalidad solamente viene dada por el molesto e inevitable hecho de tener que compartir el mismo espacio físico.

Los que se dejan los millones de euros públicos en dar un imagen bucólica de lo que no lo es, quieren hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles por el sencillo hecho de que ellos reparten lo que es de todos como un pastel a su antojo.

Quieren derrotar a todo el mundo mediante una estrategia de hechos consumados, combinada con una agresividad proporcional a los intereses propios en juego. No se tienen principios ni fines, ni se tienen valores ni criterios, es una desnuda acción en busca del mantenimiento de una posición conseguida a costa de todas y en vista de su acrecimiento hasta que el cuerpo aguante, porque la vergüenza se perdió hace mucho.

Cuando el interés por la verdad se ha perdido, cabe esperar al menos una protección de la propia circunstancia, un ejercicio discreto de hacer algo para dar una impresión mínima de preocupación.

Nada de eso se ha dado porque no hay necesidad, ya que el dominio absoluto de todos los resortes sociales y mediáticos da una único visión que permite que se mire para otro lado o que no se tenga más remedio que aceptar esas versiones que se intentan colar como ciertas por saturación

Si se quiere salvar no el deterioro, sino la propia existencia de la democracia, hay que dejar de consentir todo tipo de aberraciones que se critican en privado y se silencian en público. Ya estamos en el fondo, donde nos jugamos lo básico de la vida en sociedad. Esperemos no caer aún más bajo.

Articulo publicado en “El Faro de Ceuta“.

CCOO es un sindicato sociopolítico

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Hay algunos que acusan a CCOO de meterse en cuestiones políticas. La respuesta que quiero darle a estos desinformados es un extracto de lo que yo mismo dije, el pasado fin de semana, en el Congreso de CCOO de Ceuta en el que me cupo ocuparme de la parte sociopolítica del Programa de Acción que aprobamos.

“Dicen que CCOO se mete en cuestiones políticas y hemos de contestarle a quienes nos acusan de eso que realmente nos está halagando.

Es verdad, los de CCOO nos metemos en política porque la defensa de los trabajadores no puede hacerse fuera del espacio político, porque la defensa de los trabajadores no es ajena a las decisiones políticas y porque esta defensa tiene mucho que ver en qué gastan los gobiernos el dinero de los impuestos de los trabajadores.

Según los estatutos confederales, CCOO es un sindicato sociopolítico y éste es un elemento irrenunciable de nuestra identidad sindical y de nuestra forma de trabajar.

CCOO interviene en las cuestiones públicas no porque quiera ser un partido político, sino porque es un sindicato. Un sindicato de clase que no renuncia ni renunciará nunca a la transformación de la sociedad porque, como dice la introducción del programa, debemos “resistir los embates de la indiferencia por los demás, traduciendo la solidaridad a un principio activo y tangible en nuestra conducta diaria”.

[…]

“Sí, CCOO es un sindicato sociopolítico por muchos que les fastidie a algunos. Defenderemos a los trabajadores y a sus derechos en cada esfera de la vida pública. Tendremos presencia pública reclamando una buena asistencia sanitaria a los trabajadores, una buena educación para sus hijos, una economía que funcione y la defensa de los intereses de Ceuta que son los intereses de los trabajadores.

No nos vamos a quedar encerrados. No estamos dispuestos a ser dóciles. No vamos a ser indignos mendigos de la voluntad de los gobernantes. Y no vamos a serlo, porque somos CCOO.

Toxo, secretario general de CCOO

toxoIgnacio Fernández Toxo ha sido elegido secretario general de CCOO en el 9º Congreso Confederal. La elección ha sido muy ajustada, 28 votos, y los demás órganos del sindicato están repartidos casi a la mitad entre las dos candidaturas.

Los números que presentaba José María Fidalgo en su gestión era muy buenos: el mayor número de afiliados y el mayor número de delegados sindicales en la historia de las Comisiones Obreras. ¿Qué elementos han hecho que Fidalgo terminase perdiendo la reelección en el 9º Congreso Confederal?

Tres explicaciones: autocracia, dispersión y giro a la derecha. Fidalgo ha dirigido CCOO como si de una jerarquía sindical se tratase, torturando los mecanismos estatutarios para ir limando todos los obstáculos que se le podría plantear en el camino. Los órganos de gobierno del sindicato se fueron sustituyendo por “camarillas” o bien que órganos ejercían funciones más allá de lo marcado estatutariamente.

Si en cualquier organización los éxitos son de todos, en un sindicato esto es más verdadero que en ningún sitio. Que un trabajador se afilie a CCOO, que un trabajador vote a una candidatura de CCOO o que se consiga unos convenios colectivos buenos depende de las personas que lo hacen en cada lugar y en cada tiempo. El hecho que los números sean muy buenos en un sindicato poco es una labor hecha de la base.

CCOO es un sindicato de izquierdas con un secretario general que parecía sentirse demasiado bien en los ámbitos de la derecha. La base del sindicato, que sí tiene una fuerte raigambre ideológica, no ha perdonado mayoritariamente a Fidalgo esos comportamientos que puedan pervertir los que han sido los elementos definitorios de CCOO.

De lo dicho por Toxo en los dos discursos que ha pronunciado durante el Congreso me quedo con lo siguiente. La necesidad de defender la negociación colectiva a nivel estatal y no dejar caer estos acuerdos en niveles más concretos como son las empresas, donde la capacidad de negociación de los trabajadores tiende a cero.

El otro aspecto relevante es la consideración de CCOO como defensora de los intereses de la parte que representa en el diálogo social. Un sindicato representan a los trabajadores, las organizaciones empresariales a los empresarios. A éstas últimas nunca se les ha pedido la renuncia a sus intereses a favor de otros intereses, mientras que a los sindicatos se les exige de partida renuncias como si a ellos les correspondiese la defensa de los intereses generales.

Con la elección de Toxo al frente de CCOO ha cambiado sustancialmente la orientación del primer sindicato de nuestro país. CCOO será, sin duda, un interlocutor más duro con los empresarios y con el gobierno para que no siempre los mismos paguemos las consecuencias de la crisis y que otros se lleven ayudas y beneficios a costa de los trabajadores.

Finalmente quiero señalar que es un día bueno para las gentes que conformamos las CCOO de Ceuta, ya que fuimos el primer territorio en querer cambiar lo que dirigia y representaba Fidalgo.

CCOO de Ceuta en el 9 Congreso Confederal

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A las siete de la tarde de ayer, en CCOO de Ceuta tuvimos la Asamblea Congresual para elegir nuestro representante en el 9º Congreso Confederal de CCOO, discutir y votar las enmiendas que se presentarán al Programa de Acción y a los Estatutos y valorar el Informe General que sobre su mandato ha presentado José María Fidalgo.

Juan Aróstegui destacó la necesidad de que CCOO recobre el sindicalismo más combativo, el sindicalismo que es capaz de movilizar y salir a la calle. Ramón Moreda insistió en el papel que tiene que tener CCOO en el actual contexto y José Antonio Alarcón mostró la necesidad de que haya una nueva dirección confederal de CCOO que lleve en mejor camino al sindicato.

La Asamblea Congresual también apoyó presentar una resolución de condena del espionaje militar al que nuestro sindicato y otros miembros de la sociedad civil ceutí han sido sometido por las Fuerzas Armadas.

Espero y deseo que cambie la dirección confederal de CCOO y la línea de defensa de los trabajadores desde posiciones netamente de izquierda llegue también a la dirección confederal, más acostumbrada a las reuniones de “alto nivel” que a la lucha sindical de base contra el paro, la precariedad laboral y la pérdida de derechos de los trabajadores.