Ausencia de iniciativas de futuro

Uno de los problemas más profundos de la sociedad ceutí es el de su economía. Se podrá hablar de numerosas cuestiones bajo ciertas denominaciones que, a fuerza de ser repetidas, suenan ya a tópicos desgastados sin significado y que cualquiera puede emplear a su propio antojo.

La economía ceutí está muerta desde hace mucho tiempo. En Ceuta no se produce casi nada, con excepción de los servicios derivados de atender a los que ocupan los millares de puestos administrativos que se concentran en nuestra ciudad. Pero eso no es economía propia, sino una consecuencia necesaria de atender unas necesidades básicas, recibe fondos directos de los Presupuestos Generales del Estado y que tiene, como principal consecuencia, la mayor tasa de paro de España.

La única iniciativa a la que hemos asistido en esta década es la turística. La Ciudad ha gastado mucho dinero en fracasar y la ciudad sigue teniendo pocos establecimientos hoteleros, poca variedad entre ellos, poca oferta para el turista y menos turistas, gracias entre otros elementos a los precios abusivos de las navieras, que ni el gobierno popular ni el gobierno socialista han querido o han podido atajar.

El maná turístico es sencillamente increíble y nadie, salvo los que tienen obligación por razón de su cargo, cree en que haya ninguna posibilidad de éxito en la época de las líneas ‘low cost’. Fuera de la iniciativa turística el gobierno de la Ciudad no tiene ninguna otra idea, más allá de las recetas que han llevado a Ceuta a la lamentable situación económica en la que se encuentra.

Ahora se insiste en que la Administración del Estado siga creando puestos de trabajo de empleados públicos como hasta ahora se ha hecho. Unos puestos que por nuestras especificidades tienen que ser proporcionalmente más numerosos, pero cuya flexibilidad tiene un límite. Ya que el personal del Ayuntamiento no puede crecer más, se pide que el Estado siga aumentando artificialmente, muchas veces, su plantilla para absorber a los desempleados que la inexistente economía ceutí es incapaz de proporcionarles un trabajo.

La otra vía es la de las subvenciones. La carencia de ideas de Juan Vivas y de su alucinante equipo de colaboradores consiste en que todo lo que se haga en Ceuta tiene que ser apoyado mediante cuantiosas subvenciones. No importa que esa actividad sea nueva o no, necesite la subvención o no, tenga efectos positivos y viabilidad de fututo o no. Lo importante es estar echando dinero público con la única intención de hacer circular dinero en consumo que debería destinarse a inversiones verdaderamente productivas.

Hay alternativas y cabría realizar apuestas económicas de futuro pero para ello hay que tener un mínimo de inteligencia y la imaginación de un niño de cinco años, atributos ambos que en el gobierno de Juan Vivas son escasísimos.

El resultado es paro, dinero tirado para nada o, lo que es peor, para mantener un sector comercial poco competitivo y menos eficiente. Llegarán quienes saben apreciar la oportunidad de negocio y serán sus empresas las que saquen beneficio a las oportunidades que siempre aquí hemos tenido y que, muchas veces, nuestros prejuicios más profundos nos han hecho desechar.

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