La discreción como imperativo moral

La demagogia es un recurso fácil. En nuestro país la demagogia, junto a las más groseras de las mentiras, es el único patrocinio político del Partido Popular, que espera que el Gobierno de España les caiga como fruta madura.

Para el Partido Popular absolutamente todo vale, incluso ir contra los intereses más fundamentales del Estado. El Partido Popular ha intentado instrumentalizar el secuestro del pesquero “Alakrana” para hacer responsable al Gobierno.

El primer error que comete el PP es que los responsables del secuestro no es ningún gobierno, ni siquiera el tan odiado Gobierno del Presidente Rodríguez Zapatero. Los que secuestran son los piratas y ellos son los responsables. A este paso el paso va a introducir en la doctrina penal la “eximente ZP”, según la cual ningún criminal será responsable de sus actos, porque el responsable será necesariamente el Presidente del Gobierno.

Se está mintiendo hasta en las circunstancias. Lo primero que hay que indicar es que los armadores de determinados pesqueros van a determinados caladeros somalíes porque, dada la inexistencia de Somalia como Estado, se ahorran pagar el canon y estar sometidos a la limitación de capturas que se dan en otros caladeros. Van a Somalia por puro y simple interés económico de unos cuantos.

Los países occidentales han definido una zona de seguridad para la pesca, protegida por una flota internacional de buques de guerra. Dentro de esta zona de seguridad no se han dado secuestros y los ataques han sido repelidos. El problema que tiene esta zona es que tiene un concentración de pesqueros, de forma que la cantidad de capturas por día es inferior a la que se puede dar fuera de la zona de seguridad, por lo que nuevamente los barcos pesqueros reciben la orden de salir a las zonas no vigiladas porque allí se captura más en menos tiempo. Puro y simple interés económico de unos cuantos.

Decir que los piratas buscan solamente barcos españoles por los “blanditos” que somos es una rotunda mentira. Barcos franceses, alemanes, italianos y británicos sufren y han sufrido secuestros. Poner como ejemplo la acción mediática de las fuerzas francesas, después de pagar el rescate, es desconocer la tremenda chapuza en la que se convirtió esa operación.

Quizá nadie recuerde eso de no ceder a los chantajes contra el Estado que llevó a Miguel Ángel Blanco a morir a manos de los asesinos de ETA. No se cedió, se hizo como debía hacerse, y este edil de Ermua murió vilmente acribillado.

No comprendo que nadie ahora defienda (con la lógica y comprensiva excepción de los familiares de los pescadores) que el Estado ceda al chantaje de los piratas. Estos asuntos son de una delicadeza tal que la multitud de declaraciones y de tomas de posturas y, lo que es peor, de utilización política favorece a los piratas que tienen secuestrados a nuestros compatriotas.

Los piratas detenidos en España acaban de contratar a uno de esos abogados de solamente los más pudientes pueden tener. Tienen abogados en el Reino Unido. Son una industria. Y reciben cumplida información de la reacción de la opinión pública a sus acciones, para hacerlas más efectivas. Y es que la comunicación vía satélite llega también a Somalia. La discreción es un imperativo moral.

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Una respuesta a “La discreción como imperativo moral

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