Adjetivos agotados

Los graves sucesos que han sacudido a nuestra ciudad durante el pasado fin de semana merecen una seria atención y algunas dosis de calma. Es poco serio que el Gobierno de la Ciudad intente minimizar la repentina dimisión de su Vicepresidente, como si se tratase de un hecho más de los muchos que suceden en un año político.

La dimisión del Vicepresidente Pedro Gordillo representa más que la que su cargo de segunda línea da a entender. Pedro Gordillo era el Presidente del Partido Popular en Ceuta, con un fortísimo apoyo en su último congreso, lo cual le confería la importancia que tiene ser la persona que controla el aparato del partido que gobierna, aunque no asuma el liderazgo del gobierno. No sin razón se decía de él que era el “hombre fuerte”. Quien era el “hombre débil” del Gobierno, Juan Vivas, ha reunido en sí todo el poder político y orgánico, rompiéndose a su favor el inestable equilibrio existente hasta hace seis días.

La actitud del Gobierno de la Ciudad en este fin de semana ha sido lamentable. En primer lugar porque al no dar información ninguna ha dejado que los rumores se dispararan. En segundo lugar se ha demostrado la poca valentía política del Presidente Vivas, que hasta el día de ayer ha permanecido escondido y sin decirle nada a la ciudadanía a través de los medios de comunicación.

Como he leído, si alguien se va por motivos personales y de salud es él quien da la rueda de prensa de su dimisión. Acalla los rumores, explica las circunstancias y se despide de todos. Quien se va por enfermedad es siempre despedido en medio de las mayores loas, con el Presidente al lado y con todos los miembros del Gobierno compitiendo entre sí para ser el que más le abraza y con más cariño. En cambio, lo que hemos vivido no ha sido otra cosa que una vertiginosa salida de Ceuta del Vicepresidente dimisionario.

Una dimisión de esta trascendencia y por los motivos que se han expuesto no se lleva a cabo con semejante precipitación. Se prepara debidamente. No tiene que celebrarse ningún “consejo de gobierno extraordinario”, ni reuniones para buscar rápidamente un sucesor al frente del partido. Lo que hemos visto estos días la impresión de ser la puesta en escena de otra obra.

El ex Vicepresidente tenía muchos apoyos, de no tenerlos no podría haber conseguido su elección al frente del PP. Es lamentable que ahora no haya nadie que reconozca que confió en él. Es patético que el consejero de Fomento, al ser preguntado por el balance de la trayectoria política de Pedro Gordillo, no diga otra que “unos vienen y unos van”.

Para terminar nos encontramos con una remodelación del gobierno tras esta dimisión. El resultado es que desaparece la Consejería de Presidencia, repartiéndose sus competencias entre varios consejeros. El Presidente Vivas se agarra al ahorro para justificarlo. Esta remodelación no manifiesta otra cosa que la Consejería de Presidencia ha sido siempre un ente prescindible, pues no era otra cosa que un invento para darle presencia institucional a quien tenía en su mano todos los resortes del poder local. Los tenía hasta que en un rutinario final de mes los perdió repentinamente.

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Una respuesta a “Adjetivos agotados

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