Que hable Rajoy

Rajoy tiene el Partido Popular hecho unos zorros. Por no tener poder dentro del partido que teóricamente preside, ni siquiera puede mediar en el enfrentamiento entre los dos sectores del PP madrileño en torno a Cajamadrid. Nadie confía en él dentro de su partido, ya que sus capacidades, o la carencia de éstas, se están poniendo más de manifiesto que nunca durante estas últimas semanas.

Él creía que estos días iban a ser sus mejores jornadas, aprovechando la insatisfacción provocada por el desempleo para hacer campaña electoral con el argumento de que estos Presupuestos Generales del Estado son los peores de los posibles, sin duda fruto de una mente perversa que quiere llegar a España al grado supremo de la inexistencia.

Lo tenía fácil, a decir verdad, porque vivimos un momento favorable a todo tipo de demagogias y al PP, hay que reconocerlo, ejercer de animados de los más bajos instintos es algo que se le da realmente bien.

Evidentemente Rajoy nunca diría cómo hubiera hecho él los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. Habla de que el Estado debe “apretarse el cinturón”, como si los gastos del Estado fueran algo lineal y que todo fuese susceptible de ser disminuido en la misma proporción.

Nunca aclarará las partidas en las que él practicaría la disminución de los Presupuestos y si, por casualidad, dice algo es para fijarse en partidas de cuantía ínfima. Rajoy debería decir si quiere recortar las partidas dedicadas a las pensiones, al paro, a las infraestructuras, a la seguridad ciudadana o a la sanidad.

Si la postura del Partido Popular fuera coherente daría ejemplo en las comunidades, ciudades autónomas y en los municipios que gobierna. Pero todos sabemos que no será así, que el PP ni va a rebajar los impuestos que son competencia de las administraciones regidas por ellos (los subirá antes como Gallardón en Madrid) y que desde luego sus autonomías y municipios van a mantener el mismo ritmo de gasto público que el Estado.

He de reconocer que agradezco la incoherencia práctica del PP, ya que si no hay demanda, que si el principal actor económico en este momento no actúa, solamente cabe esperar el neto empeoramiento de la crisis. Pero lo que no deja de llamar la atención es que el PP mantenga un discurso desde la oposición en el Congreso y que luego, donde gobierna, haga diametralmente lo contrario. Habría de mirarse lo que les está fallando.

El Presupuesto no es una solución, es una medida económica más, que si no opera conjuntamente con otras circunstancias no tiene mucha utilidad. Tampoco hay que confundir lo que es gastar con lo que es invertir, que es una cosa que el Gobierno de Ceuta no termina de tener clara.

No tengo ninguna duda de que el Presupuesto que el Gobierno de Vivas lleve al Pleno a finales de año será un Presupuesto basado en gastar y no en invertir, unas cuentas basadas en el electoralismo fácil y rampante y no en lo que Ceuta necesita. Pero lo peor es que volverá a ser un Presupuesto conservador, para mantener tres cosas y mirar a otro lado en las noventa y siete que no funcionan.

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