Sobre los impuestos

Una subida de impuestos es algo impopular y es normal y deseable que genere polémica, debate y muchas páginas y minutos en los medios discutiendo la necesidad de esa modificación fiscal. Eso es lo que está pasando tras el anuncio del Presidente Rodríguez Zapatero. En Ceuta no ha sucedido nada ni parecido no tras el anuncio de la subida de los impuestos, sino después de su efectivo incremento.

Los argumentos son dispares. Se discute que la subida de impuestos puede que sea regresiva (pagan proporcionalmente más los que menos tienen) si se centra en los impuestos indirectos y no toca los impuestos progresivos (pagan más los que más tienen) en sus tramos más altos, especialmente el IRPF.

El incremento de los impuestos indirectos solamente es regresivo cuando estos gravan hechos imponibles de bienes básico, es decir, los que se consumen independientemente del poder adquisitivo. Imaginemos el IVA que se paga por el pan: la cantidad que se compra no tiene que ver con el poder adquisitivo, sino con el número de personas en una casa; nadie por tener más dinero compra más pan.

En cambio cuando el consumo de un bien o servicio está ligado al poder adquisitivo, los impuestos indirectos que puedan gravar ese acto no son necesariamente regresivos. La compra de coche de gama alta indica que se tiene el dinero para comprarlo o para afrontar el correspondiente préstamo personal, por lo que subir los impuestos de estos productos no perjudica a las rentas más bajas.

Por ello cuando se habla de subida fiscal no hay que caer en el fácil tópico de que las subidas de los impuestos directos son progresivas y las de los impuestos indirectos son regresivas, porque no son así. Para evitar que una subida de impuestos indirectos tenga un efecto antisocial hay que estudiarla minuciosamente, de manera que la subida de ninguna “figura fiscal” perjudique a las personas que peor lo están pasando en la crisis.

Esto y no otra cosa es lo que está haciendo el Gobierno de España. Algunos dicen que no han aclarado lo que se va a subir, pero en Economía y Hacienda no tienen las prisas de la oposición y de los asesores fiscales. Ellos quieren hacer una subida que no perjudique a los damnificados. La oposición conservadora únicamente quiere carnaza para hacer demagogia.

Los tributos, que normalmente son más sospechosos de regresividad, son las tasas. Las tasas son eso que pagamos por determinados servicios. Las tasas más onerosas son las municipales y ésas en Ceuta han subido escandalosamente. Desde el momento en que se cerraron las urnas Juan Vivas tenía preparada la subida más salvaje de las tasas que se han visto en nuestra historia reciente, una subida que ha llevado a cabo sin ninguna piedad.

El consumo de agua no es un índice de poder adquisitivo, ya que la cantidad que se gasta depende más de los miembros de la unidad familiar que del dinero que se ingrese en ese domicilio. Subir el agua hace que todos paguemos más, independientemente de nuestro nivel de renta. Si a ello le unimos el hecho de que la tasa del alcantarillado es gemelar a la del agua, tenemos un ejemplo doble de lo que es un política fiscal antisocial: la de Juan Vivas.

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