Políticas a largo plazo que salvan vidas

 

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Los resultados de la gestión política son una parte esencial de ésta, pero hay varias formas de enjuiciar los resultados. En los países latinos queremos resultados inmediatos, espectaculares y contundentes, de forma que o pronto se olvida el enjuiciar a los políticos por los resultados (y se prefieren cuestiones emocionales) o se abona el terreno para los demagogos y los populistas que tanto abundan últimamente por nuestros países.

La gestión del tráfico y la disminución del número de accidentes han sido un problema en nuestro país durante muchísimos años y, sin dudas, lo seguirán siendo. La experiencia nos ha demostrado que los accidentes no dependen de una sola causa, ya que tanto la calidad de las carreteras, el estado de los vehículos y el comportamiento de los conductores se unen en ese balance sangriento de cada semana, mes y año.

Desde hace décadas nuestras carreteras y vías públicas están cambiando, con especial intensidad cuando los socialistas gobiernan. Desde el “Plan de Carreteras” de Josep Borrell hasta el actual “Plan Director de Infraestructuras” se ha creado una buena red de carreteras gratuitas que no para de crecer y mejorar.

La decisión del gobierno de Felipe González de poner en marcha el “Plan Prever” para facilitar la renovación del parque automovilístico español permitió mandar al desguace millones de automóviles que no debían circular por el bien y la integridad de todos, y especialmente del de sus ocupantes.

La decisión del gobierno de Rodríguez Zapatero de endurecer las sanciones para determinados comportamientos de los conductores, así como el establecimiento del “carnet por puntos” ha permitido disuadir a bastantes de una conducción temeraria.

El endurecimiento de las sanciones contra determinadas conductas al volante fueron duramente criticadas precisamente por los defensores de la “mano dura”: nuestra derecha. Todavía recuerdo al ex Presidente Aznar diciendo que sancionar a los infractores de las normas de circulación o al que se hubiera tomado varias copas de vino era una barbaridad.

El resultado de esta concertación de política es que en varias décadas el número de víctimas mortales y de heridos graves en accidentes de tráfico ha descendido sensiblemente. Ni mucho menos estamos cerca de lo humanamente inevitable, aún queda mucho por hacer, pero la gestión integral del tráfico realizada por los socialistas ha hecho posible avanzar en un éxito de los de verdad, de los conseguidos con mucho trabajo y previsión y que tienen un valor incalculable.

Con casi completa seguridad nadie tendrá en cuenta la reducción de los muertos, heridos graves y accidentes a la hora de juzgar a este gobierno. Es evidente que hay otros muchos más parámetros, pero no hay que dejar al lado el indubitable hecho de que esta reducción no es una mera estadística de fríos parámetros o indicadores. Estos datos son datos de vidas que se siguen viviendo, de personas que continúan su día a día y de familias que no se han visto rotas por la desgracia.

Esta política es una muestra de lo que Max Weber llamaba “ética de la responsabilidad”, la cual debía ser la propia de los administradores políticos. Esta política y esta ética son las que hacen grande a un país, las que hacen crecer su economía y les da mejores perspectivas a los ciudadanos. De lo que aquí hemos hablado, Juan Vivas y el hombre fuerte del gobierno de Ceuta, Pedro Gordillo, no han oído hablar ni de refilón.

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