Asimetrías Urbanas

Hitos históricos

22 Octubre 2009 · Dejar un comentario

Scalextric
Últimamente el Gobierno de la Ciudad no para de comunicarnos algunos proyectos a los que anda dándole vueltas: se habla de puentes, túneles y hasta de aeropuertos (que no es mala idea según Juan Vivas).

El problema es más psicológico que de otro orden. Juan Vivas está buscando la forma de pasar a la historia, porque sabe que la política es muy desagradecida y que el día que deje de ser Presidente de la Ciudad comenzará a sentir como hay mucho más espacio a su alrededor, porque no tendrá a tantas personas “asesorándole” o directamente dedicándose a la adulación de su persona.

Juan Vivas sabe que cuando deje la Presidencia, porque algún día la dejará, pasará a ser malo para quienes ahora lo consideran bueno e indiferente para el resto. Perderá el halo de santidad mesiánica y, al poco, tiempo prácticamente nadie se acordará de él, especialmente todos los que le deben lo que son y serán.

Sabiendo Juan Vivas que las flores se secan, que las losetas hay que cambiarlas y que los setos de personajes de dibujos animados desaparecen con el tiempo, quiere dejar una obra emblemática. No una obra útil, positiva o importante, sino una obra que sirva de recuerdo de su Presidencia.

Por ello nos encontramos en cada titular el intento de dar en la tecla. La cuestión no es el presente, no son los problemas actuales ni, mucho menos, los problemas venideros. El fondo es querer dejar un recuerdo, en hormigón armado pagado a precio de oro, de que él fue Presidente de la Ciudad Autónoma.

No es un problema sólo de Juan Vivas, sino un problema casi generacional. Él vivió y creció en una sociedad donde cualquiera intentaba emular al entonces Jefe del Estado dejando su nombre y todas las paredes en forma de placa. Vivas eso lo ha hecho de forma mayúscula, pero falta su gran obra, su “Escorial”, por no mencionar una obra conmemorativa cercana al monasterio escurialense.

Y lo mismo tiene éxito y terminamos completamente llenos de túneles que no conducen a ningún sitio, de puentes que van a parar al mar y de hasta un complejo ornamental en granito que recuerde perpetuamente la existencia del actual gobierno. Puede que hagan algunas de esas cosas, que la financien según el método alemán (ya pagarán los que vengan detrás), pero nunca afrontarán responsablemente los verdaderos problemas que tiene Ceuta en infraestructuras básicas.

Podemos hablar, por enésima y desesperada vez, de la ausencia de papeleras en muchas calles, de una limpieza viaria más que deficiente, de problemas en el suministro de agua, de inundaciones cuando caen más de tres gotas, de la inexistencia de una verdadera red de transporte urbano de pasajeros, del eterno ya tema de los barcos, del estado de las guarderías, del hecho de que desde que gobierna el PP no se haya abierto una sola guardería y de una cantidad de cosas que cada semana aparecen en esta columna y en alguna otra.

Pero no, todo eso son naderías, lo que realmente importa es hacer túneles y puentes.

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Hipótesis de política caballa

21 Octubre 2009 · 1 comentario

Barajemos la siguiente hipótesis.

Una Asamblea de Ceuta con la siguiente composición PSOE, 19 diputados: UDCE, 4 diputados; PP, 2 diputados.

El Partido Popular ha ganado las Elecciones Generales y, como es lógico, nombra al Delegado del Gobierno.

Pregunta: ¿El Delegado del Gobierno del PP estaría dando besos y repartiendo halagos entre los miembros del Gobierno del PSOE?

Respuesta: la imaginación es libre.

→ 1 comentarioCategorías: PSOE de Ceuta · Partido Popular · UDCE

La autoculpable sequía

14 Octubre 2009 · Dejar un comentario

Una ciudad de setenta y cinco mil habitantes no puede estar mirando al cielo para ver si lluevo o no llueve por la simple incompetencia de sus responsables. El asunto del agua se está demorando demasiado porque, como sospecho, el problema original es el mismo que el actual: la falta de dinero en la Administración Autonómica.

Se han aducido razones técnicas para que la desaladora no estuviera durante todo el verano a pleno rendimiento. Llega un momento en el que lo del informe técnico en el “Vivismo” es de risa y éste es uno de ellos: ¿dónde queda el sentido común cuando un técnico propone una medida como la que está a punto de dejarnos sin agua para beber?

La realidad, en estos momentos, es que las empresas que pueden hacer el transporte por mar del agua están aguantando al Gobierno de la Ciudad para cobrarle el mayor precio posible, dada la imperiosa necesidad que tenemos de estos barcos.

¿Hacen mal estas empresas? Ése es su negocio: sacar la mayor cantidad de dinero posible por trasladar el agua. La ventaja en la negociación no la han conseguido ellas, sino que Juan Vivas se la ha regalado al detener parte de la desaladora durante el verano.

Por culpa de Vivas y de su gobierno de restos, sacado de un saldo, podrán cobrarnos lo que les venga en gana si la lluvia no es propicia. Y no estamos hablando de unos cuantos miles de euros, que en las cuentas del consejero Márquez, no son nada. Estamos hablando de cantidades millonarias.

Un dinero extra que exigirá nuevamente un esfuerzo por parte de los ceutíes a través de sus facturas del agua, ya suficientemente sangradas por el Presidente. Cuando veamos al consejero Márquez defender una nueva subida de la factura del agua con argumentos medioambientales piensen que está faltando a la verdad y que lo que estamos pagando es el despropósito de este verano.

Todo ello si llegan a tiempo. El hecho que no salga agua por grifo es tan incontestable que ninguna maquinaria de desinformación política puede contrarrestarlo. Ya podrá Vivas sonreír y abrazar como nunca, pero no eliminará el hecho incontestable de que el grifo está seco muchas horas al día.

Lo peor de todo, si es que cabe, es que esta situación es innecesaria. Las inversiones estatales en abastecimiento de agua han hecho posible la autosuficiencia de Ceuta en el suministro de este bien fundamental y básico. La desaladora y la mejora de la red de abastecimiento han ido a cargo de las cuentas del Gobierno de España por más que ellos, los del PP, siempre se las arreglen para ser ellos los que inauguran.

Ahora en el PP tirarán de demagogia y pedirán que los ciudadanos del resto del país sean los paganos de la ineptitud de nuestros políticos. No es descartable que sea el Gobierno de España el que finalmente pague, ya que no ha parado de demostrar un incontestable compromiso con Ceuta, pero de alguna manera habría que hacerle pagar a estos políticos del PP (no a los ciudadanos) su incompetencia, mala gestión y puesta en riesgo de algo tan imprescindible como es el agua potable.

→ Deja un ComentarioCategorías: Gestión Gubernamental · Juan Vivas · Paco Márquez · Partido Popular · Yolanda Bel

Agua

30 Septiembre 2009 · 1 comentario

Los problemas en el abastecimiento del agua han sido una “crónica anunciada”. Una crónica que en su momento no ocupó el lugar que merecía y que ahora, con los problemas, no está siendo tratada con la seriedad y profundidad que requiere algo tan importante y fundamental.

Vivas entró prometiendo agua durante todo el día. Era una promesa que nunca debió hacerse porque el agua durante las veinticuatro horas debería haber sido una realidad hace muchas décadas. Todo el mundo era consciente de que las infraestructuras no estaban preparadas para hacer eso, pero el hecho de que abriéramos el grifo, en cualquier momento del día, y saliera agua es un derecho tan básico que superaba las dificultades.

La decisión del suministro permanente de agua fue ampliamente mejorable, a pesar de ser necesaria. Precisamente no bastaba el haber decidido el suministro permanente, sino que además había que haber invertido el dinero necesario para que la red de abastecimiento de agua no perdiera las ingentes cantidades que tira antes de llegar a nuestras viviendas.

Pero claro, esas inversiones no son de las que gustan al gobierno de Vivas, para el que inversión equivale a exhibición, a mostrarse, y todo lo que no se vea no es digno de recibir un miserable euro aunque sea un servicio esencial. El único dinero invertido en nuestro subsuelo lo ha gastado el Gobierno de Zapatero.

Ésta es una buena descripción de una faceta importante del “Vivismo”: nada es importante si no puede ser inaugurado cuatro o cinco veces y si los ciudadanos no pueden ver la placa que nos recuerda que el Presidente Vivas cortó la cinta de la pertinente loseta. Y claro, las conducciones de agua y otras infraestructuras de suministro van por debajo de tierra y la placa, de existir, no se ve.

A todo esto se unen decisiones sobre la desaladora que se han revelado como erróneas. Decisiones que han puesto en peligro el suministro de agua a los ceutíes, provocando cortes y bajada de la presión con la única finalidad de intentar alargar todo lo posible nuestras ya casi extintas reservas de agua.

El gobierno de Vivas se escuda en los informes técnicos. Los técnicos para Vivas justifican todo especialmente cuando se confunden. La cuestión ahora sería qué tipo de responsabilidades se exige a las personas que firmaron unos informes que llevó a los políticos a tomar una decisión manifiestamente errónea.

El problema no es tan simple, ya que la autonomía técnica en el “Vivismo” cada día se parece más a un mito que a una realidad. A ello se une una tremenda carencia de dinero que provoca una toma de decisiones marcada por una penuria de la que solamente este desastroso gobierno autonómico que padecemos es responsable.

A Ceuta le fallan las infraestructuras más básicas. A los apagones se le han unido la pérdida de suministro de agua. Sería recomendable colocar plantas con forma de muñequitos solamente cuando los suministros esenciales estén absolutamente garantizados.

→ 1 comentarioCategorías: Economía · Gestión Gubernamental · Juan Vivas

Sobre los impuestos

23 Septiembre 2009 · Dejar un comentario

Una subida de impuestos es algo impopular y es normal y deseable que genere polémica, debate y muchas páginas y minutos en los medios discutiendo la necesidad de esa modificación fiscal. Eso es lo que está pasando tras el anuncio del Presidente Rodríguez Zapatero. En Ceuta no ha sucedido nada ni parecido no tras el anuncio de la subida de los impuestos, sino después de su efectivo incremento.

Los argumentos son dispares. Se discute que la subida de impuestos puede que sea regresiva (pagan proporcionalmente más los que menos tienen) si se centra en los impuestos indirectos y no toca los impuestos progresivos (pagan más los que más tienen) en sus tramos más altos, especialmente el IRPF.

El incremento de los impuestos indirectos solamente es regresivo cuando estos gravan hechos imponibles de bienes básico, es decir, los que se consumen independientemente del poder adquisitivo. Imaginemos el IVA que se paga por el pan: la cantidad que se compra no tiene que ver con el poder adquisitivo, sino con el número de personas en una casa; nadie por tener más dinero compra más pan.

En cambio cuando el consumo de un bien o servicio está ligado al poder adquisitivo, los impuestos indirectos que puedan gravar ese acto no son necesariamente regresivos. La compra de coche de gama alta indica que se tiene el dinero para comprarlo o para afrontar el correspondiente préstamo personal, por lo que subir los impuestos de estos productos no perjudica a las rentas más bajas.

Por ello cuando se habla de subida fiscal no hay que caer en el fácil tópico de que las subidas de los impuestos directos son progresivas y las de los impuestos indirectos son regresivas, porque no son así. Para evitar que una subida de impuestos indirectos tenga un efecto antisocial hay que estudiarla minuciosamente, de manera que la subida de ninguna “figura fiscal” perjudique a las personas que peor lo están pasando en la crisis.

Esto y no otra cosa es lo que está haciendo el Gobierno de España. Algunos dicen que no han aclarado lo que se va a subir, pero en Economía y Hacienda no tienen las prisas de la oposición y de los asesores fiscales. Ellos quieren hacer una subida que no perjudique a los damnificados. La oposición conservadora únicamente quiere carnaza para hacer demagogia.

Los tributos, que normalmente son más sospechosos de regresividad, son las tasas. Las tasas son eso que pagamos por determinados servicios. Las tasas más onerosas son las municipales y ésas en Ceuta han subido escandalosamente. Desde el momento en que se cerraron las urnas Juan Vivas tenía preparada la subida más salvaje de las tasas que se han visto en nuestra historia reciente, una subida que ha llevado a cabo sin ninguna piedad.

El consumo de agua no es un índice de poder adquisitivo, ya que la cantidad que se gasta depende más de los miembros de la unidad familiar que del dinero que se ingrese en ese domicilio. Subir el agua hace que todos paguemos más, independientemente de nuestro nivel de renta. Si a ello le unimos el hecho de que la tasa del alcantarillado es gemelar a la del agua, tenemos un ejemplo doble de lo que es un política fiscal antisocial: la de Juan Vivas.

→ Deja un ComentarioCategorías: Cohesión · Economía · Juan Vivas · PSOE · Paco Antonio · Zapatero

La normalidad provoca paro

16 Septiembre 2009 · 4 comentarios

Cuadro K
Hannah Arendt dividía la existencia humana en tres dimensiones. La primera de ella y de la que muchos seres humanos nunca lograrán salir es la del “animal laborans”, que es la forma de vivir de las personas que se conforman con la mera reproductividad humana, con reproducir el ciclo vital tan y como hacen los animales.

La traducción cotidiana de ese concepto filosófico es eso que escuchamos muchas veces de que hay que vivir la vida, no complicarse con nada y muchos menos en las cuestiones de intereses generales. En definitiva es la lamentable base ideológica del “Vivismo” que padecemos.

El “Vivismo” quiere una sociedad adormecida donde el objetivo vital no sea ni las mejores de las condiciones de vida, ni el futuro de nuestra ciudad ni mucho menos de lo que espere a nuestros hijos. El “Vivismo” es la ideología del momento, que mantiene que la culminación de la existencia es una cerveza o varias mientras se comentan los fichajes del Madrid (ser del Barça es sospechoso).

El “Vivismo” quiere una sociedad de personas normales, que en terminología arendtiana no sería otra cosa que una manada de “animales laborantes”. Ese modelo de sociedad, además de ser poco humano, es un desastre para la economía local y para el espíritu emprendedor.

El otro día, mientras navegaba por el periódico regional “La Verdad de Murcia” para comprobar el impacto que en esa comunidad había tenido la gloriosa visita de Ramón María Valcárcel a nuestra ciudad (no mereció nada más que un breve para rellenar un esquina de una página perdida), me encontré con una jugosa entrevista al pensador murciano Antonio Campillo, miembro del Foro Ciudadano de Murcia, que insistía en algo que constituye uno de los principales descubrimientos sociológicos: la relación entre liberalismo social y crecimiento económico.

Las regiones más liberales en su forma de ser y en sus costumbres, las que no imponen un modelo uniforme de vida personal, crean una situación adecuada para que las personas con más potencial desarrollen sus capacidades, sin necesidad de semeterse a los dictados de la normalidad de los “animales laborantes”. Esto es perfectamente lógico, porque la creatividad, la innovación y la imaginación requieren una sociedad abierta y no una sociedad cerrada, restrictiva y castradora. Lo que está sucediendo en nuestra tierra es lo que Nietzsche denominaba el imperio de la “moral de los esclavos”.

A nivel nacional tenemos el lamentable fenómeno de la “fuga de cerebros”, pero en muchas regiones españolas también tenemos un fenómeno de emigración no ya de los trabajadores menos cualificados, sino de los más cualificados, de los más preparados para mejorar el tejido económico y social, porque se sienten ahogados en una sociedad que adora el becerro dorado de la reproductibilidad vital.

La economía necesita de ideas nuevas, de ideas rompedoras, pero esas ideas no nacen de la nada, sino de personas que las crean en sus cerebros, que se las viven y se inspiran en el medio que les rodea. Una sociedad como la vivista que únicamente aspira a la normalidad, a la reproductibilidad, invita a los rompedores, a los creativos y a los innovadores a marcharse a sitios donde no sean vistos como anormales, raros y parias. Allí crearán riqueza y empleo. Mientras tanto aquí a esperar el siguiente subsidio.

→ 4 comentariosCategorías: Cohesión · Economía · Política

Nuestro ilustre visitante

9 Septiembre 2009 · Dejar un comentario

valcarcel
El día de la Autonomía tuvo como invitado especial al Presidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel. Como siempre sucede vino con un amplio séquito de invitados, tanto cargos públicos, como otros más a los que se les llamó genéricamente “empresarios murcianos”.

Que nadie piense que esos “empresarios” que vinieron junto al presidente murciano tenían ninguna intención de invertir ni nada parecido, ellos vienen, como otros muchos para el 2 de septiembre, a pasar unos días de vacaciones con todos los gastos pagados, cumplimentar el ego ceutí con tres palabritas y nada más.

La figura de Ramón Luis Valcárcel merece una atención más cercana pues él representa el modelo de política y economía que ha agravado la crisis que vivimos. Su gobierno apostó por ayudar a construir lo que se pudiese en su Región, de forma que muchas explotaciones agrícolas fueron eliminadas y todo se centró en el “dios ladrillo”.

El resultado ha sido, como se imaginan, digno de todo lamento. Cuando la burbuja inmobiliaria se ha venido abajo la Región de Murcia se ha visto como el paro ha subido mucho más de la oprobiosa media nacional.

Como pasa en los países tercermundistas, la Región de Murcia confió todo su desarrollo a un solo sector económico y adhirió su destino a éste, de forma que con la caída de la construcción y de su epígono, la venta de viviendas turísticas, la economía regional se ve en una situación de la que el Presidente murciano y su gobierno son responsables directos.

El lema durante muchos años en la Región de Murcia ha sido “poner campos de golf donde antes había lechugas”. Con esa idea consiguieron, basándose en su condición de bastión del Partido Popular, que el gobierno Aznar aprobase un delirante Plan Hidrológico Nacional con la finalidad de llenar de agua no la agricultura murciana, sino las decenas de campos de golf proyectados.

Después de que la ministra Narbona impulsase un cambio en la orientación del Plan Hidrológico Nacional, Valcárcel y sus suyos comenzaron una dura campaña de victimización de los murcianos cuyo tema básico era decir que el Gobierno de España quería matar de sed a Murcia. A día de hoy no se ha constatado ninguna muerte por sed en esa Comunidad.

Lo que no quería el Gobierno de España es crear problemas reales de abastecimiento en algunas zonas del país para que alemanes, franceses y escandinavos jugaran al golf en Murcia pagando su estancia, además, a empresas con domicilio social fuera de nuestro país.

De camino Valcárcel nos podría haber hablado sobre como se encuentran de ánimos las docenas de imputados de su partido por corrupción, ya que este ilustre visitante tiene la mayor marca nacional de imputados. Mucho ha alabado Valcárcel a Vivas, pero viniendo de quien venían tales alabanzas, yo hubiera referido que no hubieran sido proferidas.

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Elecciones a dos vueltas

19 Agosto 2009 · 1 comentario

Hace tiempo que se está dando un cierto debate en la prensa y en las páginas de Internet centradas en cuestiones políticas sobre la necesidad o no de reformar nuestro sistema electoral. Algunos tachan a nuestro sistema de poco proporcional y de otros defectos, muchas veces sin caer en la cuenta de que un sistema electoral consiste en elegir potenciar unos aspectos que necesariamente tienen que ir en detrimento de otros.
Desde luego el sistema más proporcional sería una circunscripción única, con una barrera baja de entrada en la asignación de escaños, aunque tendría determinadas consecuencias que, quizá, no serían absolutamente deseables ni para quienes ahora se rasgan las vestiduras.
Lo más curioso de todo es que hay quienes han propuesto en diversos foros la adopción de un sistema electoral similar al francés, es decir, circunscripciones uninominales (donde se elige un solo diputado) y dos vueltas, siempre que en la primera un candidato no haya logrado la mayoría absoluta de los votos o un porcentaje muy relevante sobre los demás, concurriendo a ésta los dos candidatos más votado en la primera vuelta o los que hubieran obtenido un número de votos.
Como he dicho antes un sistema electoral no es ni bueno ni malo, salvo que alimente o facilite perversiones políticas, pero también hay que ser consciente de que tiene sus consecuencias y sus problemas.
Si estableciéramos un sistema uninominal a dos vueltas se eliminaría el voto útil en la primera vuelta, esto es, el ciudadano votaría normalmente a su opción favorita con la esperanza de que sea una de las dos primeras, de forma que es sumamente probable que el voto se disgregue tanto que la segunda vuelta sea fácticamente obligatoria. Igualmente nacerían muchas más formaciones políticas y otras existentes se podrían segmentar dado que el coste de conseguir un escaño se rebajaría en muchos casos.
Si en la primera vuelta desaparecería casi todo el voto útil, en la segunda muchísimos votantes, si no la mayoría, ejercerían el voto útil. ¿Por qué? Sencillamente porque es posible que la mayoría haya votado como opciones preferidas otras, de forma que en la segunda vuelta tenga que elegir entre la “menos mala” o la menos alejada de los posicionamiento.
El fenómeno del “voto sin representación” existiría pero con matices. Muchos votos de la primera vuelta efectivamente no la tendrían, pero podrían recurrir al consuelo de que la mayoría sí lo ha obtenido en la vuelta, aunque no con mucho entusiasmo.
La gran consecuencia electoral, en un plano mayor, sería que, presumiblemente, en determinadas regiones de España no haría falta ni hacer campaña electoral, porque la mayoría social (de derecha o izquierda) siempre estaría en disposición de dejar sin representación a la minoría social, de modo que no existiera ningún en representante parlamentario de otra posición política para esa zona del país.
En Ceuta tenemos un sistema uninominal, porque solamente elegimos un diputado en nuestra circunscripción. Una minoría importante de ceutíes ve como su voto su añade nada al grupo parlamentario del partido al que han votado. Últimamente el diputado electo consigue más de la mitad de los votos, pero se ha dado el caso en que no lo ha hecho, siendo el representante de todos con la mayoría de los ceutíes votando a otras personas. Al menos que esto sirva para reflexionar más profundamente cuando se quiera modificar el sistema.

Hace tiempo que se está dando un cierto debate en la prensa y en las páginas de Internet centradas en cuestiones políticas sobre la necesidad o no de reformar nuestro sistema electoral. Algunos tachan a nuestro sistema de poco proporcional y de otros defectos, muchas veces sin caer en la cuenta de que un sistema electoral consiste en elegir potenciar unos aspectos que necesariamente tienen que ir en detrimento de otros.

Desde luego el sistema más proporcional sería una circunscripción única, con una barrera baja de entrada en la asignación de escaños, aunque tendría determinadas consecuencias que, quizá, no serían absolutamente deseables ni para quienes ahora se rasgan las vestiduras.

Lo más curioso de todo es que hay quienes han propuesto en diversos foros la adopción de un sistema electoral similar al francés, es decir, circunscripciones uninominales (donde se elige un solo diputado) y dos vueltas, siempre que en la primera un candidato no haya logrado la mayoría absoluta de los votos o un porcentaje muy relevante sobre los demás, concurriendo a ésta los dos candidatos más votado en la primera vuelta o los que hubieran obtenido un número de votos.

Como he dicho antes un sistema electoral no es ni bueno ni malo, salvo que alimente o facilite perversiones políticas, pero también hay que ser consciente de que tiene sus consecuencias y sus problemas.

Si estableciéramos un sistema uninominal a dos vueltas se eliminaría el voto útil en la primera vuelta, esto es, el ciudadano votaría normalmente a su opción favorita con la esperanza de que sea una de las dos primeras, de forma que es sumamente probable que el voto se disgregue tanto que la segunda vuelta sea fácticamente obligatoria. Igualmente nacerían muchas más formaciones políticas y otras existentes se podrían segmentar dado que el coste de conseguir un escaño se rebajaría en muchos casos.

Si en la primera vuelta desaparecería casi todo el voto útil, en la segunda muchísimos votantes, si no la mayoría, ejercerían el voto útil. ¿Por qué? Sencillamente porque es posible que la mayoría haya votado como opciones preferidas otras, de forma que en la segunda vuelta tenga que elegir entre la “menos mala” o la menos alejada de los posicionamiento.

El fenómeno del “voto sin representación” existiría pero con matices. Muchos votos de la primera vuelta efectivamente no la tendrían, pero podrían recurrir al consuelo de que la mayoría sí lo ha obtenido en la vuelta, aunque no con mucho entusiasmo.

La gran consecuencia electoral, en un plano mayor, sería que, presumiblemente, en determinadas regiones de España no haría falta ni hacer campaña electoral, porque la mayoría social (de derecha o izquierda) siempre estaría en disposición de dejar sin representación a la minoría social, de modo que no existiera ningún en representante parlamentario de otra posición política para esa zona del país.

En Ceuta tenemos un sistema uninominal, porque solamente elegimos un diputado en nuestra circunscripción. Una minoría importante de ceutíes ve como su voto su añade nada al grupo parlamentario del partido al que han votado. Últimamente el diputado electo consigue más de la mitad de los votos, pero se ha dado el caso en que no lo ha hecho, siendo el representante de todos con la mayoría de los ceutíes votando a otras personas. Al menos que esto sirva para reflexionar más profundamente cuando se quiera modificar el sistema.

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Hartura y desinterés

17 Agosto 2009 · Dejar un comentario

No sé quien puede leer este blog, pero esta breve entrada es para decirle a determinadas personas, aburridas, que no pienso ni contestar ni leer sus escrititos en “El Faro”. Que si quieren hacerse publicidad de cara a las elecciones en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos, yo no les doy a proporcionar la coartada. Que no leo lo que escriben, que lo sé por terceras personas, y que me importa un pimiento lo que puedan decir. Si no contesto no es por derrota, sino porque para hacerlo necesitaría la mínima estimulación cerebral que sin duda no tendría después de leer eso.

No sé quien puede leer este blog, pero esta breve entrada es para decirle a determinadas personas, aburridas, que no pienso ni contestar ni leer sus escrititos en “El Faro”. Que si quieren hacerse publicidad de cara a las elecciones en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos, yo no les voy a proporcionar la coartada. Que no leo lo que escriben, que lo sé por terceras personas, y que me importa un pimiento lo que puedan decir. Si no contesto no es por derrota, sino porque para hacerlo necesitaría la mínima estimulación cerebral que sin duda no tendría después de leer eso.

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Astroturfing

12 Agosto 2009 · 1 comentario

El otro día Ignacio Escolar, ex director de “Público” y uno de los blogueros más seguidos de España, hablaba en su cuenta de Twitter de que acababa de descubrir el término “astroturfing” para describir determinados comportamientos publicitarios y de propaganda.
El “astroturfing” es una práctica que se basa en crear la sensación de que hay mucha gente, sin interés personal y directo en un tema, que se manifiesta en un sentido muy concreto, evidentemente a favor o en contra de una de las tomas de posturas determinadas.
Imagínemosnos que existiera un proyecto muy concreto que pudiera ser contrario a los intereses de una empresa o de un grupo de ellas. Es evidente que todo lo que diga esa empresa y llegue a los ciudadanos siempre va a ser “puesto en cuarentena” ya que es un argumento de parte. Por lo que la empresa tiene que buscar “portavoces” independientes. Aquí comienza el “astroturfing”.
Estos “portavoces” no son independientes ni nada que se les aproxime. Pertenecen a la disciplina de comunicación de esa empresa y la seguirán punto por punto. Su independencia es apariencia, puede que muy bien construida y mejor llevada, pero más falsa que los billetes de quince euros.
Entonces comienzan las llamadas a los programas radiofónicos de anónimos ciudadanos que quieren manifestarse sobre el problema en cuestión o bien se inundan los periódicos de “cartas al director” en el sentido querido por la empresa, pero escritas de tal modo para que, sólo el que sabe algo, se dé cuenta de que fueron redactadas en un departamento de comunicación.
¿Qué se busca? Se busca que el oyente radiofónico o el lector de la prensa piense que hay mucha gente en contra, que la mayoría está en contra y que, por tanto, sus razones tienen que tener. Unidos todo ello al efecto magnético que tiene la cantidad sobre las personas, puede que de la sensación se pase a la comunión con lo mantenido.
Pero no sólo se quiere influir en el oyente o en el lector, sino también en quien tiene que tomar esa hipotética decisión, intentando hacerle ver que hay una mayoría social que está en contra de que ese proyecto se ejecute. Si el responsable de la decisión no cae en la cuenta, puede sentir una presión social ficticia. También cabe la publicación de encuestas con respuestas inducidas o directamente prefabricadas, pero allí nos adentraríamos aún más en el terreno del fraude..
Y no se crean ustedes que hacer esto es difícil. Yo he visto varias de estas campañas de “astroturfing” y cuestan relativamente poco y pueden, llegado el caso, ser enormemente eficaces. Se necesitan algunas personas, a las que se puede remunerar o no, y que o pongan su nombre o puntualmente hablen en una emisora de radio o de televisión. Eso sí, una campaña de astroturfing requiere mucha constancia, hasta la saturación y, sobre todo, no ser detectada.
También es parte del “astroturfing” el empleo de asociaciones, corporaciones o cualquier entidad no física para arrogar mucha más autoridad y representación a un grupo de personas que no la tienen. Por ejemplo, si yo y dos amigos más fundáramos la “asociación de columnistas ceutíes” podríamos intentar hablar en nombre de “los columnistas ceutíes”, lo cual suena mucho mejor, cuando realmente sólo nos representamos a nosotros mismos.
Muchas veces algo no se detecta porque no se sabe que se hace. Basta conocer que existen determinadas prácticas como para rebajar sustancialmente la eficacia de éstas, porque el “astroturfing” se basa en el desconocimiento. Para terminar quisiera señalar que este artículo no pretende levantar una reserva general sobre las expresiones ciudadanas en los medios, sino sólo drt un aviso a quienes las quieren manipular.

El otro día Ignacio Escolar, ex director de “Público” y uno de los blogueros más seguidos de España, hablaba en su cuenta de Twitter de que acababa de descubrir el término “astroturfing” para describir determinados comportamientos publicitarios y de propaganda.

El “astroturfing” es una práctica que se basa en crear la sensación de que hay mucha gente, sin interés personal y directo en un tema, que se manifiesta en un sentido muy concreto, evidentemente a favor o en contra de una de las tomas de posturas determinadas.

Imagínemosnos que existiera un proyecto muy concreto que pudiera ser contrario a los intereses de una empresa o de un grupo de ellas. Es evidente que todo lo que diga esa empresa y llegue a los ciudadanos siempre va a ser “puesto en cuarentena” ya que es un argumento de parte. Por lo que la empresa tiene que buscar “portavoces” independientes. Aquí comienza el “astroturfing”.

Estos “portavoces” no son independientes ni nada que se les aproxime. Pertenecen a la disciplina de comunicación de esa empresa y la seguirán punto por punto. Su independencia es apariencia, puede que muy bien construida y mejor llevada, pero más falsa que los billetes de quince euros.

Entonces comienzan las llamadas a los programas radiofónicos de anónimos ciudadanos que quieren manifestarse sobre el problema en cuestión o bien se inundan los periódicos de “cartas al director” en el sentido querido por la empresa, pero escritas de tal modo para que, sólo el que sabe algo, se dé cuenta de que fueron redactadas en un departamento de comunicación.

¿Qué se busca? Se busca que el oyente radiofónico o el lector de la prensa piense que hay mucha gente en contra, que la mayoría está en contra y que, por tanto, sus razones tienen que tener. Unidos todo ello al efecto magnético que tiene la cantidad sobre las personas, puede que de la sensación se pase a la comunión con lo mantenido.

Pero no sólo se quiere influir en el oyente o en el lector, sino también en quien tiene que tomar esa hipotética decisión, intentando hacerle ver que hay una mayoría social que está en contra de que ese proyecto se ejecute. Si el responsable de la decisión no cae en la cuenta, puede sentir una presión social ficticia. También cabe la publicación de encuestas con respuestas inducidas o directamente prefabricadas, pero allí nos adentraríamos aún más en el terreno del fraude..

Y no se crean ustedes que hacer esto es difícil. Yo he visto varias de estas campañas de “astroturfing” y cuestan relativamente poco y pueden, llegado el caso, ser enormemente eficaces. Se necesitan algunas personas, a las que se puede remunerar o no, y que o pongan su nombre o puntualmente hablen en una emisora de radio o de televisión. Eso sí, una campaña de astroturfing requiere mucha constancia, hasta la saturación y, sobre todo, no ser detectada.

También es parte del “astroturfing” el empleo de asociaciones, corporaciones o cualquier entidad no física para arrogar mucha más autoridad y representación a un grupo de personas que no la tienen. Por ejemplo, si yo y dos amigos más fundáramos la “asociación de columnistas ceutíes” podríamos intentar hablar en nombre de “los columnistas ceutíes”, lo cual suena mucho mejor, cuando realmente sólo nos representamos a nosotros mismos.

Muchas veces algo no se detecta porque no se sabe que se hace. Basta conocer que existen determinadas prácticas como para rebajar sustancialmente la eficacia de éstas, porque el “astroturfing” se basa en el desconocimiento. Para terminar quisiera señalar que este artículo no pretende levantar una reserva general sobre las expresiones ciudadanas en los medios, sino sólo drt un aviso a quienes las quieren manipular.

→ 1 comentarioCategorías: Política