La noticia del verano caballa va siendo, por ahora, la aparición televisiva de Paco Márquez en un exclusivo establecimiento marbellí manteniendo que lo bueno hay que pagarlo y que en un día han gastado 300 o 400 euros.
La noticia la ha dado el diario digital “Ceuta al día” y rápidamente en los comentarios de la misma noticia se ha criticado que se dé esta información, si ésta era o no noticia, o si era la vida privada del consejero. Fue el consejero el que se puso delante de las cámaras de Antena 3 TV y, además, una noticia tiene un interés informativo variable: las hay cargadas de interés y otras sin ninguno. He de decir que entre leer las altas y bajas de la AD Ceuta y esto, me quedo con esto.
El hecho de que el consejero, o el sonriente chico que lo acompañaba, pague una pasta por unos mojitos me podrá merecer cualquier opinión, pero mientras sea de su dinero y no del nuestro, no creo que tenga que ser reprobado políticamente.
Otra cosa es la carga simbólica que yo veo en esta noticia. Una carga simbólica que se puede extender tanto que es capaz de describir muchos elementos de nuestra sociedad.
1) Ausencia de profesionales de la política. En Ceuta hay mucha gente que vive de la política o que quieren vivir de ella, pero pocos profesionales de la política. Sé que “profesional de la política” queda feo, pero a mí me gusta que un política sea un profesional, como prefiero un médico profesional a uno aficionado.
Un profesional de la política no se deja coger por unas cámaras mientras veranea y además posa en una tumbona haciendo declaraciones sobre lo que llevan gastados en medio de la mayor crisis económica de los últimos veinticinco años. Es más, un profesional de la política no frecuenta determinados ambientes mientras ejerce la profesión pública.
¿Se imaginan a Juan Vivas en Nikki Beach? No, porque Juan Vivas sí es un profesional de la política. No me gusta su gestión, pero él si sabe de que va esto, sabe que un político lo es cada segundo.
2) La fractura social. Sé que hablar en Ceuta de fractura social es ser considerado, automáticamente, como anticeutí o antiespañol, pero la realidad es tozuda. En Ceuta hay un grupo importante de ciudadanos que gana mucho dinero, gracias al Estado por trabajar para éste o contratar con éste, junto a un grupo también muy grande de ciudadanos que ven como los otros no se divierten o se van de vacaciones, sino como no hay país que no conozcan, restaurante que no hayan visitado o centro comercial en el que no hayan comprado.
Diferencias sociales las hay en todos sitios, pero en poco como en Ceuta son tan grandes y tan escandalosas.
3) La Ceuta que gasta en la Península. Cada cual gasta donde le da la gana, pero los mismos que reclaman para sí subvenciones por el favor de tener sus negocios abiertos a precios abusivos o los que diseñan un hilarante REF para presuntamente fomentar la economía ceutí, son los que ahorran en Ceuta para disfrutarlo fuera.
El mismo grupo privilegiado que no deja de darse golpes en el pecho sobre la existencia caballa y la españolidad no dudan en malpagar a las trabajadoras domésticas para derrochar en lo ahorrado en el planchado de sus camisas y lavado de sus calzoncillos en lujosas urbanizaciones en Marruecos o en cualquier sarao peninsular.
Paco Márquez puede hacer lo que le venga en gana con su sueldo de consejero y con la remuneración que, por lo visto, cobra de las Fuerzas Armadas. Es su dinero y una persona libre, pero esto no quita que sus acciones, en cuanto representante público, tengan una carga simbólica suficiente para tomarlas como descriptivas de nuestra sociedad caballa.

La noticia del verano caballa va siendo, por ahora, la aparición televisiva de Paco Márquez en un exclusivo establecimiento marbellí manteniendo que lo bueno hay que pagarlo y que en un día han gastado 300 o 400 euros.
La noticia la ha dado el diario digital “Ceuta al día” y rápidamente en los comentarios de la misma noticia se ha criticado que se dé esta información, si ésta era o no noticia, o si era la vida privada del consejero. Fue el consejero el que se puso delante de las cámaras de Antena 3 TV y, además, una noticia tiene un interés informativo variable: las hay cargadas de interés y otras sin ninguno. He de decir que entre leer las altas y bajas de la AD Ceuta y esto, me quedo con esto.
El hecho de que el consejero, o el sonriente chico que lo acompañaba, pague una pasta por unos mojitos me podrá merecer cualquier opinión, pero mientras sea de su dinero y no del nuestro, no creo que tenga que ser reprobado políticamente.
Otra cosa es la carga simbólica que yo veo en esta noticia. Una carga simbólica que se puede extender tanto que es capaz de describir muchos elementos de nuestra sociedad.
1) Ausencia de profesionales de la política. En Ceuta hay mucha gente que vive de la política o que quieren vivir de ella, pero pocos profesionales de la política. Sé que “profesional de la política” queda feo, pero a mí me gusta que un política sea un profesional, como prefiero un médico profesional a uno aficionado.
Un profesional de la política no se deja coger por unas cámaras mientras veranea y además posa en una tumbona haciendo declaraciones sobre lo que llevan gastados en medio de la mayor crisis económica de los últimos veinticinco años. Es más, un profesional de la política no frecuenta determinados sitios mientras ejerce la profesión pública.
¿Se imaginan a Juan Vivas en Nikki Beach? No, porque Juan Vivas sí es un profesional de la política. No me gusta su gestión, pero él si sabe de que va esto, sabe que un político lo es cada segundo.
2) La fractura social. Sé que hablar en Ceuta de fractura social es ser considerado, automáticamente, como anticeutí o antiespañol, pero la realidad es tozuda. En Ceuta hay un grupo importante de ciudadanos que gana mucho dinero, gracias al Estado por trabajar para éste o contratar con éste, junto a un grupo también muy grande de ciudadanos que ven como los otros no se divierten o se van de vacaciones, sino como no hay país que no conozcan, restaurante que no hayan visitado o centro comercial en el que no hayan comprado.
Diferencias sociales las hay en todos sitios, pero en poco como en Ceuta son tan grandes y tan escandalosas.
3) La Ceuta que gasta en la Península. Cada cual gasta donde le da la gana, pero los mismos que reclaman para sí subvenciones por el favor de tener sus negocios abiertos a precios abusivos o los que diseñan un hilarante REF para presuntamente fomentar la economía ceutí, son los que ahorran en Ceuta para disfrutarlo fuera.
El mismo grupo privilegiado que no deja de darse golpes en el pecho sobre la existencia caballa y la españolidad no dudan en malpagar a las trabajadoras domésticas para derrochar en lo ahorrado en el planchado de sus camisas y lavado de sus calzoncillos en lujosas urbanizaciones en Marruecos o en cualquier sarao peninsular.
Paco Márquez puede hacer lo que le venga en gana con su sueldo de consejero y con la remuneración que, por lo visto, cobra de las Fuerzas Armadas. Es su dinero y una persona libre, pero esto no quita que sus acciones, en cuanto representante público, tengan una carga simbólica suficiente para tomarlas como descriptivas de nuestra sociedad caballa.